jueves, 7 de septiembre de 2017

DECIDE.TE

David Castillo Tomás. Equipo de gestión del proyecto Decide.Te

La participación juvenil deviene en ciudadanía si realmente se facilitan los procesos que inviten a la adolescencia y juventud a ser verdaderos actores estratégicos del desarrollo y no se les considere solamente receptores de iniciativas y proyectos. Hacer a la juventud partícipe, supone sembrar una ciudadanía activa, responsable, crítica y comprometida con un entorno social y cultural diverso. Por ello es imprescindible que organizaciones y grupos juveniles con recorrido en el ámbito de la participación, establezcan espacios de encuentro, diálogo e intercambio de buenas prácticas con la cooperación, el empoderamiento juvenil y la incidencia política como pilares estratégicos que permitan establecer políticas públicas realmente acordes con las necesidades de la juventud dentro de un marco político renovado. Para lograr esto de manera efectiva, debe promoverse igualmente el uso de metodologías de trabajo que comprendan técnicas participativas que estimulen la comunicación no violenta, la escucha activa, el diálogo de saberes y la construcción colectiva de propuestas y alternativas que fomenten el desarrollo comunitario de los diferentes contextos presentes en el encuentro.

Partiendo de estas premisas nace “DECIDE.TE: Diálogo Estructurado para la Ciudadanía, Interculturalidad, Diversidad y Empleabilidad a través de la participación juvenil”, una colaboración de 7 meses a nivel nacional, financiada por la Acción Clave 3 del programa Erasmus+ de la Comisión Europea. Dentro de la rama para el apoyo a las reformas políticas en el ámbito de juventud de este programa, “DECIDE.TE” es un proyecto coordinado por Fundación Pioneros (La Rioja) con el apoyo de Fundación Andalucía Acoge (Andalucía), la Asociación Juvenil y Cultural KAUA (Canarias) y Fundación Marianao - Casal Infantil y juvenil de Marianao (Cataluña). Cuenta igualmente con la colaboración de los ayuntamientos de Logroño (La Rioja), Huelva (Andalucía), San Cristóbal de La Laguna (Canarias) y Sant Boi de Llobregat (Cataluña). Su objetivo principal es crear una cooperación interregional entre entidades españolas interesadas en explorar los sistemas de participación juvenil de sus municipios y mejorar los mismos a través del intercambio de buenas prácticas y empoderamiento de sus jóvenes en lo que a ciudadanía activa se refiere. Así mismo DECIDE.TE trata de contribuir a la mejora y adecuación de las políticas juveniles realizando un acercamiento y entendimiento entre los tomadores de decisiones públicos y los propios jóvenes a través de diferentes actividades locales, asambleas de jóvenes y reuniones con representantes políticos que se culminarán con un seminario sobre diálogo estructurado en Logroño del 7 al 13 de septiembre de 2017. Este evento permitirá que 48 jóvenes, técnicos de entidades juveniles y representantes de ayuntamientos discutan e intercambien buenas prácticas relacionadas con la participación activa de la juventud en el diseño de políticas relacionadas con diferentes sectores como el empleo, la interculturalidad, diversidad, ciudadanía o inclusión social entre otros. Tendrán igualmente la oportunidad de presentar de manera oficial las diferentes iniciativas juveniles que se han ido elaborando durante las fases previas del proyecto en los municipios involucrados en el mismo y que ya se han compartido con sus responsables políticos para dinamizar la participación de los más jóvenes en la vida democrática sus localidades.

Para mayor información sobre el proyecto, puede visitarse su página web que permitirá un seguimiento en vivo del mismo y contendrá los materiales y resultados obtenidos durante el seminario (decide. te.fundacionpioneros.org). También se puede conocer más sobre el mismo a través de su página de Facebook (facebook. com/DECIDE.TEproyecto) y de Instagram (nstagram.com/ decide.te).

viernes, 4 de agosto de 2017

Leer y escribir en la prisión


Miguel Loza Aguirre. Pedagogo y asesor de Educación de Personas Adultas en el Berritzegune de Vitoria. Tertulia Literaria del C.P. de Araba.

Cada vez es más conocida la Tertulia Literaria Dialógica de la Prisión. Llevamos más de 15 años haciéndola en el Centro Penitenciario Araba de Nanclares de la Oca. En los Encuentros de Tertulia de Euskadi nos juntamos para celebrar la gran fiesta de la lectura y compartir palabras. Algunos miembros de la Tertulia de la Prisión también participan, aunque su presencia no es física porque no pueden salir, y nos escribieron unas palabras para que las leyéramos en su nombre en el Encuentro:

 “Amo leer. Amo ese tiempo que precede a la apertura del libro, el instante antes de sumergirme en la primera frase, la emoción en cada poro y en el centro de mi ser, niña nuevamente antes de abrir, expectante, un nuevo regalo, y es que ante cada libro nuevo siempre ocurre como ante aquel primero.
Leer es una inmensa emoción que roza la dependencia. Dependencia que, contrariamente a la que crea sumisión y olvido de uno mismo, te hace crecer y creer, pensar y soñar, te enfrenta a cien espejos y te abre mil caminos, te invita a compartir y a buscar, a mirar y no solo ver,… aprendes, viajas, lloras y ríes… Te enervas y agitas, te estremeces de placer ante la perfección de un oxímoron o la humildad de una metáfora, te eleva hasta más allá del cielo o te hunde en la más profunda de las cavernas del alma humana.

Y qué suerte poder compartir todo esto en las tertulias literarias, esos encuentros informales entre gentes de letras y amantes de ellas en los que se habla, discute y debate sobre arte, literatura, política, y todo lo que se tercie…

¡Cuántas tertulias fueron base o pretexto de conspiración, fragua de ideas, estímulo de proyectos de donde surgieron nuevos movimientos literarios! Al aire libre, en palacios, en celdas de conventos y en burdeles de lujo, en librerías, en casas de artistas o literatos, en cafés… Ya hace mucho que son práctica del pueblo llano, incluso se han instaurado en las cárceles, y el resultado es siempre extraordinario.

Quienes no sólo tenemos, sino que sentimos el placer de participar en tertulias literarias, lo vivimos como si seguimos estando en este nuestro mundo pero ya no estamos. Se crea una atmósfera que sólo respiramos nosotros, un aire que sólo nosotros compartimos, y con las palabras de cada autora o autor, emprendemos un viaje juntos. Aparecen entonces los paisajes, los personales, todo cobra vida y se mueve, habla, siente, a través de nosotros. Quien escribió ese libro que abrimos todos casi al unísono, nos entrega su contenido pero no se marcha, permanece allí, envolviéndonos y paseándose entre nosotros. Va del uno a la otra, de la frase elegida por alguien, al párrafo en el que coincidimos todos; salta de nuevo hacia delante o vuelve unas páginas atrás porque alguno recupera una emoción que no vimos y que provoca una comunión de sensaciones.  Entonces surge el comentario mordaz, la reflexión personal, la puya más o menos amistosa, los recuerdos y vivencias, las opiniones y sentencias, y el autor nos sigue, ensimismado, acalorado, entregado desde su libro y abrumado, tal vez, por todo lo que despierta, encantado de haber sido el origen de esa polémica, de esta efervescencias emocional e intelectual. Seguramente, daría cualquier cosa por poder encarnarse y estar ahí, con nosotros, meter baza…: “¿pero qué dice el de rojo? ¡Si está clarísimo! ¡Mi descripción del protagonista es escueta porque yo así lo quise!”… “¿veis? la señora rubia de las gafas lo entendió perfectamente”,… “pero, ¿cómo se le ocurre al de barbas calificar mi obra de “tostón?”,… “¡Por favor! ¡Yo en esa frase reafirmo la exageración de lo convencional!”…

Y así, entre lecturas, silencios y debates, podemos irnos hasta las guerras carlistas, partiendo de la Guía de perplejos de Maimónides, pasando por las anécdotas menos inverosímiles y a través de las vivencias más descarnadas.

Gracias a estas reuniones, pequeñas veladas, círculos de y para el entendimiento, hablamos con las autoras y autores, hacemos que revivan sus historias, sus emociones y las de sus personajes, haciéndolas nuestras en cierto modo, llenando de vida palabras que ya la tienen pero que necesitan ser leídas para que sigan vivas a través de los tiempos. Al abrir el libro permitimos que vivan las palabras y, cuando lo cerramos –como dijo Neruda- abrimos la vida.

Muchos, infinitos paisajes nos esperan; historias, personajes y palabras que nos llaman, surgen y se mueven como alas que nos crecen en la espalda. Doy gracias infinitas a quienes nos ofrecieron y siguen brindándonos ese regalo inestimable.

Sigamos abriendo la vida, de par en par.

Feliz viaje vital a todos y todas.


Tertulia Literaria del C.P. de Araba

jueves, 6 de julio de 2017

Otras formas de educar

Comunidad Cuidadora (El Colletero)

La asociación El Colletero vive en Nalda, un pueblo de 1.000 habitantes. Nuestra asociación cuenta con varios campos de actuación que van desde la atención a las personas, el cultivo de la huerta ecológica, la formación, el Comercio Justo, la puesta en valor de los saberes rurales, la protección del paisaje, las alianzas con la ciudad, el consumo responsable, la atención y la protección de la infancia y la adolescencia.

En este último apartado contamos con ludotecas que atienden a los niños y niñas de Nalda, desde los 9 de meses hasta los 12 años, y con un programa para jóvenes a partir de los 15, llamado Verane@rt, en el que los jóvenes deciden donde quieren trabajar o formarse: en las huertas, las ludotecas o en un  espacio propio donde poner en práctica aquellas capacidades que ellos tienen, diseñando y luego impartiendo  talleres para otros niños y niñas más pequeños, entre 12 y 14  años y también programan  y realizan actividades propias.

El programa Verane@rt se desarrolla en los meses de julio y agosto, pero nos mantiene conectados con sus participantes durante todo el año, dando continuidad al proceso del verano y propiciando otras actividades e intercambios con otros jóvenes.

Trabajamos con el enfoque de derechos para la infancia y la adolescencia, dándoles voz y espacios de participación, generando actividades y procesos que les unan al territorio, al paisaje y a la convivencia en su pueblo. Educamos o, mejor dicho, nos educamos en la participación y en la convivencia, acompañados de las asociaciones, la escuela de Nalda y numerosas personas a título individual.

Los niños, las niñas y los jóvenes son de todos, de la comunidad donde viven, por lo tanto nuestro fin es protegerlos, acompañarlos y proporcionales un entorno seguro, donde las puertas no se les cierren, sino todo lo contrario, donde se abren nuevas posibilidades para su desarrollo y su educación.  Intentamos descubrir con ellos sus capacidades, acompañarlos en sus procesos, no dejarlos solos ante el abismo que se les presenta cuando abandonan los estudios y ser una Comunidad Cuidadora.

Mantenemos de forma continuada varios programas de aprendizaje y servicio (APS), ligados a las actividades que desarrollamos y que muchas veces compartidos con otros grupos de fuera de nuestro pueblo.
Las puertas de nuestros proyectos, las huertas, las ludotecas y otros servicios, están abiertas a otros colectivos o personas que necesitan espacios para el aprendizaje, un lugar de prácticas y de intercambio de experiencias. Recibimos visitas de otras asociaciones, también acogemos voluntariado, propiciamos intercambios internacionales con jóvenes europeos y, actualmente, quisiéramos destacar el acompañamiento de una  joven francesa, que se mueve en programas de solidaridad internacional y que ha querido vivir y conocer nuestra idea de “Comunidad Cuidadora”. Así, un pueblo pequeño se abre al mundo, educándonos en solidaridad, en convivencia y en participación. Como asociación aprendemos y enseñamos, aportamos lo que sabemos y recibimos mucho de otras experiencias y personas que se acercan a nosotras.

No somos un pueblo idílico, tenemos muy presentes los riesgos y retos con los que convivimos y a los que nos enfrentamos día a día:  drogas, abandono de los estudios, baja autoestima, despoblación, abandono de la agricultura, envejecimiento, falta de expectativas laborales, desarrollo urbanístico, falta de servicios, acogida de nuevos pobladores, pérdida de identidad rural, etc. Por ello trabajamos para educarnos en la resiliencia como filosofía de vida.

jueves, 1 de junio de 2017

El lenguaje posmoderno

 Matías Salazar Terreros. Psicólogo.

El lenguaje posmoderno estaría caracterizado por la subjetividad y por tanto por la influencia de los sentimientos en los mensajes o transacciones. Esto hace que mu­chas veces la comunicación resul­te hiriente, displicente, carente de amabilidad y de respeto. Es como si que el que escucha un mensaje cargado de sentimientos disfraza­dos responde con el mismo tipo de mensaje displicente e hiriente.
Esto pasa con dos frases que usan con cierta frecuencia los que tie­nen pocos años. Estas dos frases son: “No me rayes” y “No seas moña”.

Su significado respectivo es: “No me rayes” significa déjame en paz, no te metas en mi vida, no te con­siento que me mandes o que me contradigas o que me des conse­jos. Ya soy mayor. Y sé yo lo que tengo que hacer. Por todo esto ¡cállate!

La otra expresión, “No seas moña”, se usa cuando alguien te aconseja hacer algo y se le quiere decir que esa acción no se lleva, que eso es muy infantil y que eso no mola.

¿Y qué indica todo esto?
Con estas dos frases tan lacónicas se están sacando a la luz unas rea­lidades que son poco halagüeñas. La primera realidad es:

Los padres, en muchas ocasiones, no saben qué hacer: si utilizar la autoridad (autoritarismo) o “dejar hacer” inculcando la libertad (per­misivismo).

Y esta incertidumbre o duda les duele: sienten mucho miedo y ra­bia.

En segundo lugar los mismos ciu­dadanos estamos asumiendo a ve­ces, de forma inconsciente, una éti­ca que defiende la propia libertad y los propios derechos sin contra­pesarlos o contrabalancearlos con nuestras obligaciones o responsa­bilidades.

Y esta saturación de libertad (¿li­berticidio?) está trayendo conse­cuencias no gratas sobre todo para los más débiles: borracheras que necesitan del médico, abortos que alteran la conciencia y la psicología de la persona, peleas con heridas, fracaso escolar, ser niños con 30 años, bullying,…
En tercer lugar, es tanta la libertad de expresión que podemos usar palabras “ofensivas” (ladrón, co­rrupto, incita al odio,…) conven­cidos de que es legítimo hacerlo y que nos asiste o defiende el dere­cho de expresión.

Sin embargo en la sociedad se nota un estado de duda o inse­guridad sobre lo que es punible o permisible en asuntos como la fama, el honor. Esta inseguridad hace daño.

Conclusión: En la matriz cultural actual se necesitan tres cosas:
1.- Respeto a las persona, empe­zando por respetar a los propios padres.
2.- Conciencia éticamente forma­da.

3.- Una buena dosis de humildad para escuchar y dialogar ya que no siempre uno tiene la razón ni lo sabe todo.

viernes, 5 de mayo de 2017

Caminando hacia una secundaria más humana

Betzabé Lillo. Maestra de Primaria. Fundadora, directora y formadora Montessori Canela.

En nuestra sociedad, y en las escuelas en general, suele criticarse a los jóvenes porque parecen ‘pasar de todo’ sin implicarse con su entorno, reduciéndose su participación a espacios alejados de sus necesidades y realidades. Cabe preguntarse qué modelo educativo se ha estado imponiendo socialmente durante siglos que genera esta representación social de los jóvenes. 

Es habitual reflexionar sobre la importancia de incorporar el constructivismo social de Vigotsky en el diario vivir de las escuelas, o de potenciar el attachment tan necesario para lograr aprendizajes significativos y de calidad en nuestras aulas. La realidad educativa de España permite replantearse cuestiones esenciales del aprendizaje, como el modelo educativo que impera el cual es transmisivo ya que sigue siendo una reproducción de conocimientos en masa, lo cual hace perder de vista a cada niño y joven.

Con frecuencia se dice que los jóvenes deben ser autónomos, proactivos, personas resolutivas, empáticas, asertivas, resilientes, que puedan reinventar la realidad a partir de sus errores y de sus aciertos, que aprendan a buscar respuestas en su interior, se pide que sean personas responsables e implicadas, en definitiva seres humanos más felices que se ilusionen por construir la ruta de sus vidas y puedan lograr todo aquello que anhelan en armonía consigo mismos y con los demás. Es posible si ocupan el lugar que les corresponde en cada comunidad, en la sociedad. Para lograrlo debe existir un trato más respetuoso por parte de los adultos que acompañan estos procesos de vida, ya sea al interior de las familias, a nivel de políticas públicas y de los centros educativos. Si pensamos en su educación nos daremos cuenta que viven lo opuesto a lo que se les exige: mentes adormecidas atentas a un sinfín de conocimientos aislados que nada significan en sus vidas. Actualmente suelen ser un colectivo sin voz y es algo que como centros educativos debemos modificar. Alguien alguna vez les ha preguntado ¿qué necesitan? Qué les interesa? ¿Sus opiniones se han visto realmente reflejadas en las formas de hacer y vivir la escuela?

El trabajo pedagógico que planteó la doctora Montessori es rico en experiencias de vida que permite a niños y jóvenes iniciar un camino de descubrimiento de sí mismos, de sus potencialidades y aprender a reemplazar el ‘no puedo’ por un ‘yo puedo’. Según la etapa evolutiva hay que diseñar ambientes que estén preparados para que cada persona logre desarrollarse al máximo posible. Dentro del diseño de cada Ambiente Preparado se considera como un eje central el desarrollo de diferentes tipos de independencia: en 0-6 se busca lograr la independencia de movimiento y lenguaje, en primaria la independencia intelectual y en secundaria la independencia económica. Esto quiere decir que las propuestas pedagógicas que enriquecerán estos espacios educativos tienen como característica el favorecer el logro de estos tipos de independencias en niños y jóvenes. ¿Por qué todos deben aprender lo mismo y en el mismo momento? es una pregunta inspiradora para tomar la decisión de cambiar la mirada. Desde estos espacios libres y democráticos, niños y jóvenes construyen rutas de aprendizaje avanzando en los niveles de voluntad y autonomía, lo cual les permite ser responsables de sus aprendizajes en colaboración con los maestros. En esta trilogía educativa (estudiantes-adulto-ambiente preparado) se avanza con equilibrio ya que el profesorado diseña diversas propuestas que son escogidas por los estudiantes, descubriendo nuevos temas y construyendo juntos el aprendizaje. Abrir el abanico de posibilidades pedagógicas enriquece sin duda alguna los procesos de aprendizajes de niños y jóvenes. 
Considerando que en este proceso educativo la responsabilidad coexiste armoniosamente con los límites y acuerdos que se trabajan, porque para que exista libertad debe necesariamente haber un acuerdo de límites que faciliten y fortalezcan los procesos individuales y colectivos de aprendizaje.



viernes, 7 de abril de 2017

La Escuela de Facilitación: un oasis en el desierto

Maddalen Olmedo Esteban. Alumna de la Escuela de Facilitación Juvenil de Fundación Pioneros.

Fundación Pioneros es una gran familia, una familia formada por personas que granito a granito están dispuestas a cambiar a mejor esta sociedad en la que vivimos. Pioneros trabaja con adolescentes y jóvenes para ofrecerles una segunda oportunidad a través de la educación. Uno de sus objetivos más significativos es acabar con la exclusión social que hoy en día muchos de nuestros jóvenes siguen padeciendo.

La Escuela de Facilitación Juvenil con enfoque Comunitario es un espacio creado por Fundación Pioneros, con el apoyo de Bankia, el Instituto Riojano de la Juventud y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para ayudar a jóvenes a desarrollar sus habilidades para el trabajo social juvenil y que estos se conviertan en participantes activos del cambio comunitario y social; así, formando a los que conocemos como facilitadores y facilitadoras juveniles.

Este es un espacio donde se nos brinda la oportunidad de juntarnos semanalmente para trabajar con diversos temas como por ejemplo: los derechos humanos, la igualdad de género, la resolución de conflictos de forma pacífica, la diversidad e interculturalidad, la participación juvenil...etc. Temas  tan interesantes como importantes, y de los que no se nos suele hablar mucho en el colegio, el instituto o la universidad. 

Que la palabra “escuela” no os engañe, porque esto no es una clase con mesas y alumnos que deben estar en silencio y coger apuntes.

La metodología de la Escuela de Facilitación Juvenil no es como la de los centros escolares. Aquí se nos enseña de manera didáctica; mediante una metodología participativa, lúdica y dinámica.
Es un espacio donde reinan las relaciones respetuosas y cercanas, donde las y los jóvenes podemos expresarnos libremente. Como he dicho antes, Pioneros es una gran familia, y como tal, participamos y damos nuestra opinión; la cual siempre se tiene en cuenta.

También ponemos en práctica los conocimientos adquiridos. Durante estos últimos meses hemos participado en diversas actividades: hicimos un “mannequin challenge” en contra de la violencia de género; acudimos a un Centro de Día donde pasamos una muy buena tarde con nuestros mayores; participamos en distintas actividades del Día Internacional de la Mujer, por ejemplo, renombramos las calles de Logroño con nombres de mujeres relevantes en la historia; y muchas más que están por llegar. Formando parte de estas actividades me he sentido llena y, más que dar, he recibido; y mucho.

Para acabar debo agradecer a Fundación Pioneros por crear este bonito oasis en mitad del desierto. Un oasis formado por personas llenas de energía y esperanza, personas comprometidas con la sociedad, personas luchadoras, personas generosas; personas que lo dan todo para crear un espacio donde las y los jóvenes nos podamos expresar con libertad y confianza.


Gracias, mil gracias por confiar en nosotros y nosotras y hacernos formar parte del desarrollo comunitario y la transformación social. Individualmente somos fascinantes, pero juntos lo somos mucho más.

viernes, 3 de marzo de 2017

Mujer y gitana

Miguel Loza Aguirre. Pedagogo y asesor de Educación de Personas Adultas en el Berritzegune de Vitoria.

Tuve la suerte de participar en las X Jornadas Sim Romi que, bajo el lema “Feminismo e Interculturalidad”, se celebraron en Bilbao organizadas por la Asociación de Mujeres Gitanas del mismo nombre.

Me decidí a ir porque ya hacía algún tiempo que participaba en la Tertulia Literaria Dialógica que había organi­zado dicha asociación. Allí, además de leer a García Lorca y a Shakes­peare, entre otros autores y autoras, había conocido a diferentes mujeres gitanas que, desde un principio, aca­baron con los estereotipos que yo tenía acerca de ellas. Es decir, con esa imagen deformada que nos ha trans­mitido la sociedad a través de diferen­tes mecanismos. Soraya, Rosa, Victo­ria, Dora, Jessi y otras mujeres gitanas participantes de la tertulia me habían mostrado sin tapujos la calidad hu­mana que anidaba en ellas y su re­solución y lucha por conseguir, tanto en el pueblo gitano como en toda la sociedad, una igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Como bien dice Rosa, su presidenta: “Para mejorar el proceso de convivencia se tiene que tra­bajar sobre el conocimiento”. Ella tiene claro que los estereotipos surgen del desconocimiento. “Si no conoces algo te crees lo que te cuentan, sin poder va­lorar si es cierto o falso. Hay que tener en cuenta que para avanzar en el respe­to la base es conocer”. Y eso es lo que yo había aprendido, entre otras cosas, compartiendo palabras con aquellas magníficas personas en la tertulia.

Soy de los que piensan, frente a los que asignan una única identidad a las personas, que somos seres con iden­tidades múltiples y que la identidad, además de tener diferentes rostros, no es algo estático y definitivo, sino que se va construyendo a lo largo del tiempo. Cuando Paulo Freire afir­ma que las personas somos seres de transformación y no de adaptación, entiendo que también se refiere a la gitaneidad como expresión viva de la cultura de un pueblo, es decir, de la forma de entender la vida de esa co­munidad. 

Siempre he pensado que de la misma forma que lo que hoy consideramos tradición nació por de­cisión de una serie de personas en un determinado momento de la historia, también por decisión de otras, pue­de renacer con distintos matices por la voluntad de otras, sin que por eso se pierda la esencia de la comunidad. Esto se refleja en las palabras de Rosa cuando dice que: “Nosotras entende­mos que actualmente la educación es la base principal para conseguir una ca­lidad de vida digna. 

Es verdad que en el pueblo gitano la educación no se había considerado como un valor, porque la familia era para nosotros la transmisora del conocimiento. Sin embargo la visión sobre la educación se ha ampliado y ahora tiene mucha más importancia. Por ejemplo, anteriormente a las mu­jeres se les había educado para ser las que críen a los menores y a la familia, por roles aprendidos de madres a hijas y eso también está cambiando, siendo cada vez más las mujeres que estu­dian”.


No hay tradición que pueda justifi­car la desigualdad de ningún tipo y menos la que exista entre hombres y mujeres. Pero tampoco podemos afirmar que rompiendo con la tradi­ción y las costumbres de un pueblo se avanza en la igualdad. Por eso, aunque en los últimos años la mujer gitana ha experimentado un gran avance en todas las áreas, y cada vez son más gitanas las que acceden a es­tudios superiores y también al mun­do laboral, ese avance no significa que esas mujeres quieran dejar de identificarse con su familia, su pueblo y su cultura. O como bien dice Rosa: “Me siento mujer, y soy consciente de lo que supone ser mujer en una sociedad patriarcal. Y por otro lado, soy gitana y sé que nuestra cultura tiene unos valo­res muy desconocidos para la sociedad como: el sentimiento de pertenencia, nuestra bandera, nuestra lengua, nues­tros días señalados, la unión familiar, el respeto a los mayores... que me enri­quecen como persona y como mujer”.