jueves, 6 de julio de 2017

Otras formas de educar

Comunidad Cuidadora (El Colletero)

La asociación El Colletero vive en Nalda, un pueblo de 1.000 habitantes. Nuestra asociación cuenta con varios campos de actuación que van desde la atención a las personas, el cultivo de la huerta ecológica, la formación, el Comercio Justo, la puesta en valor de los saberes rurales, la protección del paisaje, las alianzas con la ciudad, el consumo responsable, la atención y la protección de la infancia y la adolescencia.

En este último apartado contamos con ludotecas que atienden a los niños y niñas de Nalda, desde los 9 de meses hasta los 12 años, y con un programa para jóvenes a partir de los 15, llamado Verane@rt, en el que los jóvenes deciden donde quieren trabajar o formarse: en las huertas, las ludotecas o en un  espacio propio donde poner en práctica aquellas capacidades que ellos tienen, diseñando y luego impartiendo  talleres para otros niños y niñas más pequeños, entre 12 y 14  años y también programan  y realizan actividades propias.

El programa Verane@rt se desarrolla en los meses de julio y agosto, pero nos mantiene conectados con sus participantes durante todo el año, dando continuidad al proceso del verano y propiciando otras actividades e intercambios con otros jóvenes.

Trabajamos con el enfoque de derechos para la infancia y la adolescencia, dándoles voz y espacios de participación, generando actividades y procesos que les unan al territorio, al paisaje y a la convivencia en su pueblo. Educamos o, mejor dicho, nos educamos en la participación y en la convivencia, acompañados de las asociaciones, la escuela de Nalda y numerosas personas a título individual.

Los niños, las niñas y los jóvenes son de todos, de la comunidad donde viven, por lo tanto nuestro fin es protegerlos, acompañarlos y proporcionales un entorno seguro, donde las puertas no se les cierren, sino todo lo contrario, donde se abren nuevas posibilidades para su desarrollo y su educación.  Intentamos descubrir con ellos sus capacidades, acompañarlos en sus procesos, no dejarlos solos ante el abismo que se les presenta cuando abandonan los estudios y ser una Comunidad Cuidadora.

Mantenemos de forma continuada varios programas de aprendizaje y servicio (APS), ligados a las actividades que desarrollamos y que muchas veces compartidos con otros grupos de fuera de nuestro pueblo.
Las puertas de nuestros proyectos, las huertas, las ludotecas y otros servicios, están abiertas a otros colectivos o personas que necesitan espacios para el aprendizaje, un lugar de prácticas y de intercambio de experiencias. Recibimos visitas de otras asociaciones, también acogemos voluntariado, propiciamos intercambios internacionales con jóvenes europeos y, actualmente, quisiéramos destacar el acompañamiento de una  joven francesa, que se mueve en programas de solidaridad internacional y que ha querido vivir y conocer nuestra idea de “Comunidad Cuidadora”. Así, un pueblo pequeño se abre al mundo, educándonos en solidaridad, en convivencia y en participación. Como asociación aprendemos y enseñamos, aportamos lo que sabemos y recibimos mucho de otras experiencias y personas que se acercan a nosotras.

No somos un pueblo idílico, tenemos muy presentes los riesgos y retos con los que convivimos y a los que nos enfrentamos día a día:  drogas, abandono de los estudios, baja autoestima, despoblación, abandono de la agricultura, envejecimiento, falta de expectativas laborales, desarrollo urbanístico, falta de servicios, acogida de nuevos pobladores, pérdida de identidad rural, etc. Por ello trabajamos para educarnos en la resiliencia como filosofía de vida.

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